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El silencio no es opción para Centroamérica

El periodismo latinoamericano, en especial el que se hace en Centroamérica y el Caribe, cerrará 2022 en un contexto lleno de gobiernos que buscan el silencio a toda costa. Sin embargo, en El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua los y las reporteras han respondido a la represión con más y mejor periodismo.


El Foro Centroamericano de Periodismo (CAP), realizado en Antigua Guatemala, y la Conferencia Latinoamericana de Periodismo de Investigación (COLPIN) son dos muestras claras de la respuesta que está teniendo el periodismo ante la espinosa situación que enfrenta la libertad de prensa y la libertad de expresión en Centroamérica.

Periodistas anunciando la conformación de la Red Centroamericana de Periodistas

En el Foro CAP, se conformó la Red Centroamericana de Periodistas, un grupo que buscará tener opciones de movilización para reporteros y reporteras en caso de emergencia, brindar atención sicológica, apoyar en defensa legal e incentivar las investigaciones periodísticas conjuntas.


El encuentro también fue un espacio para repasar y protestar por casos como el de Miguel Mendoza, el periodista deportivo nicaragüense que fue condenado a nueve años de prisión por usar las redes sociales para protestar contra la represión y el autoritarismo del gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo.


Exponer los constantes ataques de odio transmitidos en las redes sociales por el presidente salvadoreño Nayib Bukele, su gabinete y la bancada oficialista de Nuevas Ideas (NI), contra medios de comunicación como El Faro y Gato Encerrado.


Así como abordar la persecución judicial que viven en Guatemala, periodistas como Rubén Zamora Marroquín, director de El Periódico, quien está en la cárcel desde el mes de agosto por una acusación de presunto lavado de dinero y de chantaje, de la cual se siguen esperando pruebas.


“El Foro CAP fue un oasis ante la crisis que se vive en nuestra región”, escribió la periodista Elsa Coronado sobre el encuentro.

Ella, junto a cinco periodistas más, obtuvieron una beca del Consorcio para Apoyar al Periodismo Independiente en la Región (CAPIR) proyecto liderado por el Institute for War & Pace Reporting (IWPR) para asistir a las charlas y talleres del foro centroamericano.


Pocos días después, en la Conferencia Latinoamericana de Periodismo de Investigación (COLPIN) celebrada en Río de Janeiro, Brasil, se dieron más muestras de cómo los periodistas centroamericanos le están haciendo frente a la represión.


Un reportaje de El Salvador y otro de Nicaragua ocuparon el segundo y el tercer lugar respectivamente en el Premio Latinoamericano de Periodismo de Investigación.

El salvadoreño Juan José Martínez quedó en segundo lugar por su investigación “M13 y Co.”, publicada en español por Insight Crime. En cuatro capítulos reveló cómo la MS13 pasó de ser un grupo pandillero que peleaba por sobrevivir en las calles, a una potencia empresarial con inversiones en numerosos negocios, tanto legales como ilegales.

El nicaragüense Octavio Enríquez alcanzó el tercer lugar por su investigación “Negocios de Familia: la Riqueza de los Ortega Murillo” publicada por Confidencial. Esta es la historia sobre cómo los hijos e hijas de la pareja Daniel Ortega-Rosario Murillo están detrás de una red de 22 empresas beneficiadas con contratos públicos, entre ellas, gasolineras y el Canal 6, una televisora estatal.

¿Qué tienen en común ambas investigaciones? Tanto Martínez como Enríquez tuvieron que salir de sus países ante el inminente riesgo de ser puestos tras las rejas por los gobiernos de El Salvador y Nicaragua.


Sin duda, el 2022 cerrará como un año complejo para la libertad de expresión y de prensa en Centroamérica, pero también como un recordatorio de que en los peores momentos, los y las periodistas están dando la cara. El silencio nunca fue, ni será una opción.


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